“Llamaré Bruja a todas aquellas intuiciones, visiones y pensamientos que
son nuestro instinto, nuestro olfato y el famoso sexto sentido que en nombre
de la civilización ha quedado reprimido y degradado, pero que no ha muerto
ni quemándolo en la hoguera.

Solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra (quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, regalo de la naturaleza a quien supiera entenderlo?). Y quizás ese paganismo tuvo un precio demasiado alto para muchas..

IVANA NOCHE AUTOEXISTENTE
Maestra Reiki Usui /Maestra Reiki Karuna / Maestra Reiki Angélico / Master Magnified Healing / Formadora en Munay Ki / Guardiana del Rito del útero http://theriteofthewomb.com/es/guardianas-del-utero/
Guardiana de la Tierra / Terapeuta Floral.
Constructora y artesana en Tambores Chamánicos Masayacu

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego"



Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.
Cambiamos. Crecimos.
Nos dolimos.
Parimos hijos.
Enterramos muertos.
Amamos.
Fuimos y somos amadas.
Dejamos y nos dejaron.
Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena.
Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir.
Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas.
Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra.
Nos entregamos.
Nos protegimos.
Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces...los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Simone Seija Paseyro
www.mujerancestral.blogspot.com

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