“Llamaré Bruja a todas aquellas intuiciones, visiones y pensamientos que
son nuestro instinto, nuestro olfato y el famoso sexto sentido que en nombre
de la civilización ha quedado reprimido y degradado, pero que no ha muerto
ni quemándolo en la hoguera.

Solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra (quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, regalo de la naturaleza a quien supiera entenderlo?). Y quizás ese paganismo tuvo un precio demasiado alto para muchas..

IVANA NOCHE AUTOEXISTENTE
Maestra Reiki Usui /Maestra Reiki Karuna / Maestra Reiki Angélico / Master Magnified Healing / Formadora en Munay Ki / Guardiana del Rito del útero http://theriteofthewomb.com/es/guardianas-del-utero/
Guardiana de la Tierra / Terapeuta Floral.
Constructora y artesana en Tambores Chamánicos Masayacu

El amor como adiccion



Es sorprendente que los seres humanos a veces llamemos amor a las emociones y conductas más extrañas y desviadas.

Algunas personas confunden el amor con la posesividad más destructiva,

y otras se sienten enamoradas de personajes egocéntricos que les reportan casi puros sufrimientos y malos tratos.

Cientos de veces tratan de arrancarse de ellos, para volver otras tantas a buscarlos.

Todos tenemos cosas que ocultar en nuestra vida amorosa.

El problema surge cuando no son actos esporádicos, sino hábitos permanentes.

Si compulsivamente damos todo por el otro, incluso la propia cordura, y creemos que esta penosa autodestrucción es un acto amoroso, ha llegado el momento de preguntarse: ¿es amor o es adicción?
La intensidad de la adicción en el amor suele estar en directa proporción a la profundidad de necesidades afectivas básicas mal resueltas en la infancia.

Al igual que en las adicciones al alcohol o a las drogas, la dependencia llevada al extremo de ceder el control de la propia vida a algo o alguien fuera de uno mismo, está basada en algún tipo de miedo.

Miedo a sufrir, al fracaso, a la soledad, a la rabia, a la culpa, a decepcionar o a morirse.

Los amantes se apegan uno al otro, cegados por la ilusión de que la relación amorosa de alguna manera arregla sus miedos.
Llamamos relaciones adictivas a aquéllas que son laberintos sin salida o historias que sólo pueden terminar mal.

O a aquéllos insistentes apegos a personas inalcanzables e incapaces de comprometerse, o que ya están comprometidos.

O a relaciones que carecen de lo que uno o ambos miembros de la pareja necesitan: amor, ternura, sexualidad, honestidad, apoyo emocional.

Y, en los casos más extremos, a relaciones que son campos de batalla donde la rabia y el abuso predominan.
En las relaciones adictivas, el te necesito, propio de todo vínculo amoroso, se convierte en demanda obsesiva o en pánico permanente frente a una posible pérdida.

Si, por agotamiento, se dan pasos para terminar ese dañino lazo, los amantes sufren agudos síntomas de privación.

Al igual que en las adicciones a sustancias químicas, se observan síntomas síquicos angustia, insomnio, desesperación y físicos opresión al pecho, sudoración, mareos, jaquecas, que sólo se alivian cuando se restablece el contacto con el ser amado.

Permanecer en relaciones destructivas puede ser dañino para la salud. Sin embargo, no todo es tan negro y sombrío.

Terminar una relación amorosa enfermiza es difícil pero no imposible.

Algunos lo logran por sí mismos, otros requieren de ayuda.

Lo importante es que usted se dé cuenta de que quién le quita su autoestima no va ser el que se la devuelva. Al contrario, en cada intento por restituir la dignidad perdida, quedará más dolido y devaluado.

No gaste más tiempo ni energía. Atrévase, pierda el miedo.

No sólo va a sobrevivir, sino que experimentará un intenso alivio. Se lo aseguro.

Porque eso no es amor: es adicción.
Mucha gente racional y equilibrada establece, a pesar de sí misma, relaciones amorosas adictivas que sólo les reportan sufrimiento.

Infructuosamente tratan de romper con su pareja, convirtiéndose ésta en una prisión de la cual no logran escapar.

Se sienten invadidos por la angustia frente a la más mínima señal de abandono.

El miedo a la soledad los paraliza y pagan cualquier precio con tal de evitar la ruptura.

Si usted ha malgastado suficiente tiempo en tratar de cambiar a quien sistemáticamente lo daña o rechaza, he aquí algunas sugerencias prácticas que pueden ayudarlo a romper las cadenas.
La primera tarea es comprender que el costo de mantener la ilusión de que lo aman lo está llevando a la ruina, en términos de respeto por sí mismo, autoconfianza y salud mental.

Las personas atrapadas en el mal amor tienden a hacerse trampas a sí mismas con tal de permanecer en una relación que va en contra de su sanidad.

Se convencen de que lo que tienen es mejor que nada, de lo mucho que perderían si se quedaran solos y de varias otras consideraciones prácticas.

Familiares y amigos, cansados de verlos sufrir, ven cómo sus intentos de hacerlos entrar en razón se estrellan contra creencias profundamente arraigadas que reflejan miedos impermeables a todo argumento racional.

Me quedaré solo para siempre, a pesar de todo, lo quiero o no puedo vivir sin él (o ella), son frases típicas que invitan a reflexionar sobre el abuso que se hace de la propia inteligencia en la creación de razones para seguir con la pareja.

Es importante identificar de dónde proviene el hambre de afecto que le impide dejar la relación. Conviene escribir todas las situaciones y sentimientos que acompañan la relación amorosa.

Esto le permitirá apreciar más objetivamente la frecuencia y forma de los sinsabores que, desde hace tanto tiempo, soporta. Descubrir conductas que se repiten una y otra vez, posibilita sacar conclusiones y asociarlas con relaciones amorosas anteriores.

También le protegen de seguir autoengañándose.

A continuación, haga conexiones entre el niño que usted fue y la inseguridad que siente cuando su pareja se aleja.

Pregúntese desde cuándo lo acompaña la angustia que la relación, por mala que sea, le ha permitido mantener enterrada.

Cierre los ojos y piense en lo que ve y en cómo representa usted su propio vacío.

Intente descubrir los miedos que la ausencia del otro desatan. Por último, busque redes de apoyo emocional.

Amigos y familiares podrán sostenerlo en los amargos momentos de la ruptura.

Terminar es difícil, despierta sentimientos de desamparo y acabo de mundo, y la soledad es mala consejera. Quienes lo quieren de verdad podrán ayudarlo y reflejarle situaciones autoengañosas que la angustia le impide ver.
Permanecer en una relación insatisfactoria es una tragedia personal, que destruye la opción futura de un amor nutritivo.

Romper las cadenas de un amor obsesivo puede ser tan complejo como salir del alcoholismo.

Al igual que en éste, la larga travesía comienza con reconocer que se está insanamente enganchado y termina con la alegría que reporta recuperar el control de la propia vida.

Poder decir con alivio: no era amor, era adicción.

12 comentarios:

  1. Qué bueno " amiga" que lo puedas expresar!!Muy bueno tu escrito, sobre todo si lo has experimentado. Sólo se puede hablar de lo que se conoce, siempre aclaro ello. Buen fin de semana. Aquí todo está bello con la naturaleza, la música y la paz. Juego con la mascota y cuánta ternura simple guarda.
    éSTAS SON LAS COSAS QUE ME GUSTAN, LAS SIMPLES. eL AIRE, LA BRISA, CAMINAR DESCALZA POR EL CÉSPED, MIRAR EL CIELO, MEDITAR TANTAS VECES!!
    TE QUIERO!!!GURRUMINA!!

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  2. gracias lauuuu buen finde!!!
    te quieroooo

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  3. Buen texto publicado, ecxelente elección del tema. A mi me sucede algo muy parecido, y eso que ya estoy fuera de la relación sentimental, ahora queda la laboral, cortar con esta última se me hace tarea imposible.
    Los síntomas que aqui se detallan, los fui padeciendo a todos y hasta la actualidad.
    El apoyo incondicional de los amigos es muy importante, aunque a veces resulta tan dificil cortar con un lazo que ni si quiera los de afuera pueden encontrar la solucion para hacerlo de la mejor manera, imaginate como me encuentro yo que estoy dentro de esta relación efermisa

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  4. ¿Como consigues meterle música a tu blog? Me lo podrias indicar para meterle yo música al mio? gracias preciosa...

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  5. No he recibido tu e-mail de como se mete música en el blog...

    Gracias Ivana

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  6. Cada día me gusta más tu blog, además veo que estos días has escrito bastante, así que ya tengo para leer :)

    ¿Amor o adicción? Parece mentira que una cosa tan distinta, se entremezclen en los sentimientos.

    Un gran post. Saludos

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  7. Muy bello tu texto ,amiga!

    Gracias por compartir!

    ¡Buen fin de semana!

    Besitos

    Angy

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  8. que buena reflexión has hecho del amor, muy elaborada, se nota que hay sentimientos. Gracias por compartirla con nosotros.

    besos

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  9. A veces cortar una relación afectiva es duro, pero estoy contigo en que si esta no reporta más que sentirse mal, no sentirse amada, querida, con la autoestima por los suelos.. Tal vez sea el momento de tomar una decisión y pensar que no fue un amor correspondido o al menos no en la forma que una esperaba. Desde luego tu artículo nos da para pensar y mucho, y si además se expresa con el sentimiento que lo has hecho todavía nos deja muchísimo más para darnos cuenta de las cosas.

    Que tengas un buen finde!

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  10. Un artículo muy serio, intenso, profundo.
    Muchas gracias.

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  11. Yo reconozco que tengo una adicción, amo a un ser complicado, difícil, mal humorado... pero lo ví.. lo sentí y fue hermoso. Lo más importante es que reconozco el amor que siento, lo libero, no lo resisto, nadie me lo prohibe, solamente él que se siente cobarde por vivirse este amor.

    Así que en la distancia que hay entre los dos hace meses, simplemente lo amo, libremente.. sin tristezas...

    Simplemente se que amo.

    Gracias por compartir tus palabras, muchas veces ame de mala manera y sobreviviendo a relaciones maltrechas... pero he crecido... y espero seguir creciendo hasta lograr descubrir un nuevo ser para amar...mientras seguiré amando

    Sailor

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